Crimen y Castigo: Es una trampa maldita!!!

No, no me refiero a esa obra maestra de Dostoievsky, que tampoco presumiré haber leído. Mis preocupaciones son más banales y menos interesantes. Me refiero a que el mercado es una trampa maldita, y tampoco estoy pensando en términos marxistas, ¡ya quisiera yo poder vivir sin coca cola un mes! Resulta que en mis ratos de ocio, que últimamente he tenido pocos y que aprovecho para rascarme la  panza y ver series en Netflix, me he dedicado a ver algunas series dirigidas al público LGBT+ y claro el gancho que más me atrae son los cuerpos semidesnudos en posición provocadora en el sentido erótico, pero, peeeeeero…. es una trampa miserable!!! No solo porque no exista pornografía, no me crean tan ingenuo, se perfectamente que estoy viendo Netflix, peeeero, pero, el problema es la temática relacional: muchas de estas series parecieran proponer una forma de relacionarse entre personas de una manera poco convencional, pero conforme vas avanzando en los capítulos, comienza la moral (gringa sobre todo) a meterse poco a poco en las páginas visuales de los personajes, y entonces así como en la película “Scream” te advierten que en una película de terror no te vayas diciendo: “Ahora vuelvo” porque NUNCA REGRESARÁS y te encontrarán descuartizado en la siguiente escena, así es como poco a poco, las propuestas de relaciones poco convencionales se van quebrando en la trama porque de manera “lógica” (Nótense mucho las comillas) la naturaleza monógama y tradicional es la que triunfa…. NO MAMEEEEEENNNNNN!!!! Bah, y entonces es que el discurso moral dominante sigue metiéndose en las entrañas de los televidentes diciéndoles que NO intenten otro tipo de relación humana porque simplemente no funciona ¿Es en serio? Como si ninguno de los que practican la monogamia, el matrimonio heterosexual, las reglas a seguir estuviesen alguna, algunas o todo el tiempo en su vida sintiéndose mierdas porque saben que algo no cuadra, peeeeeero el discurso dominante no es que la forma en que te relacionas sea la que no funciona, noooooo ¿De quién crees que es la culpa? O-B-V-I-O: TUYA. Eso es lo que me enchila del pinche discurso, que todos aquellos que prueban otro tipo de forma de vida en las series son: personajes secundarios a los que nunca vuelves a ver, o mueren, o se vuelven locos, o se arrepienten, o les da sida y todas las its del mundo mundial, porque claro, están intrínsecamente mal. ¿Qué no se supone que parte de la revolución sexual de los 60 era liberarse y darse cuenta que las its, todas las its, son provocadas por bacterias y virus, y que no son provocadas por un sentido de justicia divino a tu comportamiento libertino? ¿Qué no era el supuesto apropiarnos de nuestro cuerpo y placer para dejar de vivir en el miedo, y que por eso, los avances científicos nos ayudarían a dejar de vivir en el oscurantismo? Ahora todos nos la pasamos señalándonos entre los que cogemos mucho versus los que cogemos poco, versus todo el mundo, señalándonos con nuestro dedo flamígero de “yo soy menos zorra que tú porque yo bla, bla, bla y tú bla, bla, bla, y eso que te pasa, pasó o pasará te lo mereces porque tú bla, bla, bla” y claro que no estoy dejando de lado los datos duros, ahi están, pero ese era el punto, adueñarnos de nuestro cuerpo y placer y no continuar ahora desde otras instituciones controlando lo que los demás deben sentir, querer, abrazar, pensar, etc. No, no voy a llamar a boicotear a Netflix, estaría parado en la misma acera, nomás se me hace un juego medio sucio, una trampa maldita donde te prometen un contenido desde otra perspectiva para regresarte siempre al “buen camino” del matrimonio y la monogamia donde no pasa nada… el mensaje siempre es: quédate en tu sitio, no te arriesgues, no te contagies, no hagas nada que pueda sacudir ni tu mundo ni el de los demás… calladito te ves mas bonito… aunque estés todo frustradito, así nos gusta verte: bonito y calladito.

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El cuenta cuentos del jardín: “El jazmín y la carpa”.

Todos los viernes por la tarde, nos reunimos en casa unos amigos y yo a leer cuentos, una extraña costumbre en esos días donde lo importante es tener un mejor celular cada día, que tenga las apps más avanzadas: Grindr, Hornet, Scruff, etc, etc, etc. Imaginen la escena, todos sentados debajo de un árbol tomando café, té, tequila, whiskey o charanda, depende de la localización del viernes con respecto a la quincena. Esta vez me tocó a mí, pero después de un par de días de noticias incómodas acerca de una película de Disney, creí que teníamos que hacer algo al respecto y que debíamos inventar nuestros propios cuentos, para dejar de depender de la imaginación de otros…así que comencé yo.. todos bostezaron… no me importó, comencé a leer mi fábula:

“En un pequeño lugar asediado por el concreto, se encontraron por causas ajenas a ellos, una carpa y un jazmín. El humano que vivía en ese lugar había los había secuestrado a ambos desde otros lugares, muy lejanos uno del otro, que de no ser por este infortunado hecho para los dos nunca se hubiesen encontrado así de cerca. El jazmín, joven e incipiente, vivía en una pequeña maceta de color rosa cerca de una ventana, y miraba lo que pasaba fuera de ella todo el tiempo, se inclinaba por las mañanas con esa fuerza indescriptible para tomar los pocos rayos de sol que se podía permitir, para volver a recogerse lo mas que podía en si mismo durante la noche, y dormir. Aunque esas luces en la ventana le dejaran poco espacio para ello. La carpa por su parte, estaba en una pecera, grande en un principio, siempre asustada, tratando de escapar de la misma inútilmente una y otra vez, el frágil y colorido pez no podía ver la ventana, solo miraba ese lugar donde el humano acercaba sus manos para darle de comer y regularmente, ponerlo en una pecera más pequeña solo para devolverlo minutos después a la misma que habitaba siempre. Sin embargo, un día resultó que el jazmín, asomó una de sus ramas detrás del marco de la ventana donde se encontraba, sintiendo una fuente de humedad, como muchos seres vivos, con esos otros sentidos que nos llevan hacia lugares donde quizás podamos vivir más allá de únicamente ser una existencia más. La carpa, no se percataba de su existencia, estaba ocupado viendo como su pecera se encogía a cada día que pasaba, y lo sabía puesto que cada día que recorría las esquinas, su cuerpo comenzaba a tener problemas para dar esos giros que en un principio no le eran complicados y le resultaban incluso la prueba a si mismo de que su agilidad algún día lo llevaría a escapar de esa pecera ¿A dónde? no sabe, pero lo hará, no hay nada más terrible para muchos seres vivos que eso que se conoce como soledad, donde no puedes hablar con nadie más, o jugar con nadie más, o discutir con nadie más según sea el caso de la afición de cada uno. El jazmín siguió, perseverante como suelen ser los seres de su tipo, estirando una de sus múltiples extremidades hacia ese lugar que se sentía húmedo, sin descuidar por supuesto, el que otras de sus extremidades acariciasen los rayos del sol y tocasen por momentos el cristal de la ventana cuando esta estaba cerrada. Y fue en una mañana, en uno de esos giros, que el Koi lo vio, su primera reacción como ante todo lo nuevo fue de susto, y logro retraerse hacia el lado de la pecera más lejano a ese nuevo objeto verde que se asomaba cerca de su pecera. Ese tremendo susto fue lo que hizo que el Jazmín se diera cuenta que en esa fuente de humedad que sentía había algo más, si el Jazmín hubiese sido humano, seguro tendría una carrera leyendo cartas del futuro o algo así. El Koi sabía que no podía escapar de su pecera, y se acercaba a mirar a ese nuevo ser y se alejaba rápidamente. El Jazmín por otro lado, sentía cada vez más curiosidad y sin dejar de hacer su vida como planta, crecía cada día un poco más en dirección a la pecera, no estaba muy lejos así que no le tomaría mucho tiempo. Claro en vida/tiempo planta. Ese tiempo sirvió para que el Koi se acostumbrase a su nuevo compañero, y lo viese con detenimiento. No se veía muy peligroso: unas débiles siluetas verdes que incluso se movían lentamente cuando el humano pasaba cerca sin siquiera tocarlo. El ritual cotidiano de la vida entonces continuaba, el Koi veía como esas siluetas verdes se acercaban a su pecera, mientras el humano lo sacaba infinidad de veces de su pecera para ponerlo en otra más pequeña y regresarlo. Un día por fin, el Jazmín tocó la pecera; el Koi por su parte ni siquiera se inmutó, aunque para el Jazmín había un torrente de sensaciones, podía sentir toda esa cantidad de agua detrás de ese cristal, a diferencia del cristal de la ventana, donde solo sentía el calor de sol, en ese, había algo más; el Jazmín no cabía en si mismo de emoción y dejó salir un grito: “¡Esto es increíble!”

Debo interrumpir mi lectura, debido a que uno de mis amigos, como muchos como yo que tienen un celular con las apps mas avanzadas como: Grindr, Scruff, Hornet, etc, etc etc, también exclamó que eso no era posible, que las plantas no hablaban, que qué cuento tan chafa, y demás ¿Por qué? Porque estamos acostumbrados a hacer preguntas incómodas siempre, desde que estamos conscientes que nos gustan los celulares con  las apps avanzadas anteriormente, y hacemos preguntas incómodas a todos… y bueno, esta bien… pero mi respuesta fue: “Las plantas y los animales hablan, y si no te gusta reclámale a Esopo, estas en mi jardín, eres mi amigo y te jodes porque me quieres y te quiero”. Continué, después de un sorbo de café, con mi relato:

“El Koi se sorprendió más, y se volvió a asustar. – ¡No te asustes por favor! – dijo el jazmín. -¿Me puedes ver? – preguntó el Koi. – ¿Qué es ver? – preguntó el jazmín. – ¿Qué es ver? ¿Qué pregunta es esa? Si puedes hablar conmigo seguro me puedes ver – dijo el Koi. – No, puedo hablar contigo porque de hecho quien nos está usando como personajes para su cuento nos da caracteristicas antropomórficas para lograr su cometido, y eso lo sé porque me acabo de colar en lectura para poder evitar más preguntas incómodas de la audiencia y así seguir con esta fábula- replicó el Jazmín. – Me ha quedado perfectamente claro – dijo el Koi, y continuó – Pues ver es: percibir algo material por medio del sentido de la vista, de acuerdo con una definición de diccionario humano – respondió el koi. -Oh ya entiendo, no, no puedo ver, no tengo sentido de la vista, pero tengo otros sentidos que serían muy complicados de explicar a pesar de las definiciones de diccionarios; puedo percibir como te mueves y adivinar que te asustaste debido a esas reacciones que puedo percibir – dijo el Jazmín. Esa primera conversación duró horas, era la primera vez que ambos, esos dos seres que se encontraban por un accidente fuera de toda su comprensión, sentían que existía algo más que la soledad. Así pasaron muchos días en los que se comenzaron a conocer, y a saber del mundo del otro, tan distintos pero tan iguales debido a esa avasallante soledad que invade a quienes se encuentran en un mundo que no parece estar hecho para ellos. ¿Y cómo sabían eso? Gracias al humano, el humano parecía estar muy cómodo siendo humano, llevaba de vez en vez a otros humanos con él y estos otros humanos se acercaban siempre a la pecera y a la planta. Un día, el Koi y el Jazmín vieron que el humano estaba llorando, y se dieron cuenta que a pesar de que el mundo pareciera estar hecho para él, en ese momento el humano también se sentía solo. Entonces fue que por primera vez sintieron algo más por ese humano, entendían su dolor, y eso los acercó un poco más a entender que ese mundo que ellos percibían pertenece a otro mundo mucho más grande en el cual estaban todos. Las largas conversaciones siguieron y entonces pasó lo que a veces pasa: el jazmín y el koi, se enamoraron. El koi se acercaba siempre al lado de la pecera donde estaba el jazmín, pero no podía tocarlo, estaba ese cristal. Entonces un día el koi saltó de su pecera para poder tocar al Jazmín, y lo logró, por unos momentos, solo por unos momentos, la piel húmeda del koi logro rozar las extremidades del Jazmín, ambos se estremecieron, y sabían que debían estar juntos ¡Lo sabían! Pero eso duró muy poco, el Koi cayó muy rápidamente y se estrelló contra el piso, el Jazmín lo vió y sabia que algo no estaba bien, el Koi comenzó a moverse muy rápido y empezó a ahogarse con el aire, no podía respirar, el Jazmín estaba desesperado y no podía hacer nada, su naturaleza de planta no le podía permitir hacer mucho más de lo que había hecho en todos estos meses para acercarse al Koi, sabía que de permanecer allí, lograría acercarse a el demasiado tarde. Fue en esos instantes cuando ambos comprendieron que sus naturalezas distintas a pesar de lo común que tenían no los dejarían estar juntos todo el tiempo, el Koi estaba agonizando, y por mas que el Jazmín gritaba nadie lo escuchaba. Por suerte, el humano llegó de pronto y se percató de la situación. Tomó al Koi ya inconsciente entre sus manos y se lo llevó con él. El jazmín temía lo peor. El humano, regresó con el Koi en la pecera pequeña, y el Koi seguía vivo, el Jazmín le gritaba desesperado, y fue entonces que el Koi logró balbucear unas palabras: -Estoy bien, esos fueron los instantes más maravillosos de mi vida. El humano regresó al Koi a su pecera, y el Jazmín estaba feliz, pero triste a la vez, pues sabía que no podrían estar compartiendo el mismo lugar para poder estar juntos amándose. Pero un día el humano movió al Jazmín de lugar un poco, y una de las remas de este estaba sobre la pecera; una vez más un accidente los había puesto en una situación que no esperaban. El Jazmín comenzó a crecer lentamente hacia la pecera, mientras ellos seguían hablando horas enteras uno junto a otro sin poderse tocar, y entonces un día, una rama del Jazmín toco el agua. El Koi no perdió ni un segundo y se acercó a la superficie para tocar a su amado. Esos instantes de felicidad volvieron, y se transformaron en horas; por desgracia, las hojas de la rama que estaban sumergidas en el agua comenzaron a morir. El Koi estaba desconsolado: -Mi vida no es para ti- dijo – ¿Cómo podemos seguir con esto? ¿Cómo si no estamos solo el uno para el otro?  -No tiene que ser así – respondió el Jazmín – Ahora entiendo como es el amor a veces para algunos seres: Yo no podría estar solo contigo puesto que necesito que otros seres me toquen para vivir, y no podría vivir donde tu vives ni tú donde yo vivo: sin embargo, nuestro amor a sobrevivido todo este tiempo así, sin dejar de ser tu un pez y yo una planta. Tendremos nuestro momentos juntos, tal vez nos parecerán cortos, pero no serán en vano. Sigamos amándonos como hasta ahora, porque el amor no es únicamente estar juntos en el mismo lugar, sino muchas cosas que tal vez nos toque descifrar a ti  y a mi. El Koi sonrió, tomo fuerza y saltó para acariciar al Jazmín una vez más. Ambos son felices y siguen amándose a pesar de sus extrañas diferencias. De vez en vez, el Jazmín florea sobre la pecera y deja caer siempre esa flor perfumada al agua del Koi como muestra de que su amor no es imposible. Y si… vivieron felices para siempre.”

Comenzaron otra vez las preguntas de mis amigos que gustan de apps avanzadas como Grindr, Scruff, Hornet etc. Y solo dejaré este postdata: Si es una fábula con final feliz, porque dicen que tenemos muy pocas novelas con final feliz para los que gustamos de apps avanzadas como Grindr, Scruff, Hornet etc. Pero sí, la felicidad puede ser de muchas maneras, en muchos momentos, y cada quien puede tratar de construirse la propia. Hasta el próximo viernes de cuenta cuentos.

JORGE SALVADOR RUBIO NIETO

Sobre un ladrillo

Nuestro ego no tiene llenadera, ninguno de nosotros estamos a salvo de sentirnos moralmente superiores a los otros de algún modo y juzgar al mundo entero a través de nuestras leyes personales y condenarlos a nuestros calabozos imaginarios. Inevitable y necesario. Es lo que es y listo, humanidad tal cual. Yo no puedo definirme de izquierda o de derecha o de alguna dirección política, porque en todos lados veo moros con tranchetes, y no pienso hablar de la situación política de mi querido país que desde que recuerdo ha estado atascada de mentiras, verdades a medias y estoy seguro que también de gente que trabaja lo más congruente y honestamente que puede por nuestro país, pero nos es difícil de ver entre tanto laberinto de vanidades. A pesar de lo que una admirada maestra me dijo alguna vez, estoy cada vez más convencido de que los que más se acercan a la libertad y la equidad son los que rechazan las ideas de autoridad en muchos sentidos, pero ¡Qué difícil es hablar sin situarte en el lado de la balanza ganadora! Supongo que es lo que nos ha llevado hasta donde estamos, uno de esos tantos mecanismos de nuestro ser que se mezclan entre biología y cultura para poder adaptarnos al medio y justificar nuestra supervivencia de modo que sigamos luchando por ella. Días confusos para mí y también, mi cerebro recibe ese gratificante impulso de pensar que estoy en mi propio ladrillo mirando a los otros estar en su ladrillo. Ojalá un día tenga la fuerza de dejarlo…

Another brick in the Wall…

Jorge Rubio.

“FUNDAMENTALISMOS SIN FUNDAMENTOS” Xabier Lizarraga

Imperdible!

La Hilacha Voladora

Xabier 1

En tiempos de la información digital, cuando más acceso tenemos a ésta, surgen corrientes fundamentalistas que promueven la desinformación y la creencia en dogmas sin bases científicas.
Xabier Lizarraga, antropólogo físico y activista iniciador (entre otros) del movimiento por los Derechos de las personas gay, lesbianas y trans, hace una serie de reflexiones al respecto del tema.

“Fundamentalismo es el nombre que recibe la corriente religiosa o ideológica que promueve la interpretación literal de sus textos sagrados o fundacionales, o bien la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida”. (DEFINICIÓN DE WIKIPEDIA)

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¡Mira qué puta!

“Mira qué puta! Por eso se propaga la enfermedad” Un perfil sin nada más que una edad en Grindr (47 años) tomándose una de las tantas atribuciones que te da el anonimato. Otro memorable fue: “Pero ¿Cómo tu esposo te permite hacer eso? ¿Y nosotros qué? ¿Y los demás?”; éste último se decía psicoanalista y me cuestionaba desde la profesionalidad, según él. Y así algunos otros, a pesar de no ser yo quien contactó a estas personas.

Me detectaron anticuerpos contra el VIH en junio de 2016 en una prueba rápida después de una marcha del orgullo. La marcha fue un sábado, y el lunes siguiente estaba ya en un CAPASITS. En abril de ese año me había hecho otras debido a una salmonelosis, y estaba en negativo. Período ventana. Claro que fue una noticia nada agradable, pero no inesperada: estuve teniendo relaciones sexuales sin protección de vez en vez, más frecuentemente en los últimos meses del 2015. Muy a menudo leo comentarios violentos en Facebook sobre lo pendejos e irresponsables que somos aquellos que tenemos/tuvimos sexo sin protección, y que ahora que tenemos VIH, desangramos al gobierno y a los contribuyentes haciéndonos las víctimas, cómo si los impuestos que yo pago también fuesen únicamente para mi beneficio. Yo no quiero vivir para siempre, solo no quiero morir ahora, no en este momento. Sé que tampoco soy una víctima de un engaño, sabía los riesgos en cada momento de esas relaciones. No estaba drogado, alcoholizado ni mucho menos. ¿Por qué me arriesgué después de 25 años de actividad sexual con protección y siendo negativo? No tengo una respuesta en realidad, y la que me dicen: por pendejo e irresponsable, me resulta muy cómoda, tal vez demasiado. ¿Debería dejarme morir por coger como se me antojó en un momento determinado? ¿Debo renunciar al seguro gubernamental por la misma razón? ¿La nación se salvará de todo su desmadre si yo hago eso? ¿Los engañados por sus parejas tienen derecho a vivir y yo no? Cuando resuelva el misterio de quienes tienen derecho a vivir y quienes no tomaré una decisión, mientras tanto, estoy aquí y ahora y tomo lo que puedo de esta vida, como cualquier ser humano. No, no soy un delincuente en el uso corriente de la palabra, de hecho, hasta me siento bastante honesto la mayor parte de las veces…la mayor parte porque no soy completamente honesto todo el tiempo, porque a veces, así como algunos desean que los que tenemos VIH por libertinos muramos, yo también deseo muy en el fondo, que los pendejos que dicen tales cosas existan en un plano donde no me jodan.

Sigo cogiendo, por supuesto, porque me gusta, la mayoría de la gente con quien lo hago sabe de mi estatus serológico, y no quiero decir que tengamos la obligación de decir nuestro estatus, es solo que yo me siento más cómodo. ¿Tenemos la culpa de la existencia de un virus, o de todos, de su propagación? Tampoco lo creo, estoy seguro que la persona con quien tuve sexo y es o era seropositiva no lo sabía: ni él ni yo estábamos buscando joder al prójimo, solo queríamos un poco de piel a piel, placer y sudor. ¿Lo pagué caro? Parece ser que sí. ¿Es el precio por hacer lo que se me da la gana? ¡Ni madres! No voy a renegar de la poca libertad que tuve y he tenido, eso sí se me haría lo más ruin para conmigo mismo. Ser un esclavo de todo no quiero y no deseo, aunque la libertad sea una mera ilusión, un momento efímero, no renegaré de ella. Renegar de ella sería volverme aún menos humano de lo que me vuelvo cada día por diversas causas y motivos, algunas abrazadas sin chistar por mí, otras impuestas por el exterior. Yo no quiero morir ahora, tampoco quiero morir postrado, pero tampoco voy a morir porque alguien lo pide como un deseo a Santa. “Mira que puta! Por eso se propaga la enfermedad” Mi respuesta fue: “Gracias por tus conclusiones científicas y sin prejuicio alguno” y mi respuesta es: Si, soy una puta, pero yo he decidido siempre con quien putear y no engañar a nadie en el intento, ni a mí mismo.

 

JORGE RUBIO.

Cuándo somos débiles culeros

De que existimos gente de hule, no hay duda (Huleros, pues… y no que vendamos hule, o lo produzcamos, if you know what I mean…). Los más reconocibles son aquellos que en su postura poderosa se la pasan desmadrando a otros a diestra y siniestra, los gandallas pues, esos los tenemos claros. Pero a veces, los debiluchos por excelencia, los en desventaja, o los que nos sentimos así, usamos esa posición para partir madres sabroso, y de formas crueles. A veces mis amigas mujeres, me sueltan con una dulzura inusitada una de sus “bromas” que en realidad buscan hacerte sentir mierda… ¿Por qué? Igual porque uno lo ha hecho sin darse cuenta y es la venganza, pero por desgracia solo cuando las cosas vienen de fuera es cuando me es más fácil ver los mecanismos. Las preguntas “inocentes” que se transforman en intentos sutiles de humillación, los pequeños comentarios en tus redes sociales acompañados de una “risita”. Pero aceptémoslo, aunque tratemos de engañarnos a nosotros mismos, o de justificarnos porque yo soy un jotito débil siempre vilipendiado, hay momentos en que somos de los más culero con el mundo, hombre, lo que más me caga, es el mecanismo de defensa ante el reclamo o la defensa del otro: “¿Pero yo que te hiceeeee?” ¡No nos hagamos weyes! Lo sabemos bien: Queríamos joder, y joder hasta el fondo, aprovechar el momento de miseria del otro para hacerlo sentir más mierda… por X Y o Z supuestas razones justificables que tengamos en la cabeza… eso no nos quita lo culeys y mala leche….

No es que a mucha gente le importe, o mi síndrome del yo-yo.

Como casi siempre, voy a hablar de mí. Agradezco a las personas que me conocen y que con paciencia escuchan mis largas letanías de mis puntos de vista de la vida. Mis preguntas de media hora de duración, y mi neurosis eternamente no resuelta. El primero que se imaginan que se chuta todo este yo, pues es mi galanazo, y lo hace heroicamente, es decir, siempre poniendo atención a mis continuas calamidades superficiales y personales. El amor es ciego, y también sordo, y lo agradezco. Hoy fui a registrar a INDAUTOR en CDMX las rolas que serán parte del siguiente disco que ingenuamente se llamará solo: SEX-TO (Agradezco a todos aquellos valientes que me han comprado un disco, y que me han escuchado, se merecen un monumento). Me acompañó una de las personas más queridas en mi vida, mi amiga Belém, ella es una exitosa cantante de ópera y nos conocimos desde las andadas conservatorianas. Me preguntó que si en realidad creía que alguien me iba a robar mis canciones, y le dije que sí, que de hecho sospechaba de los transeúntes que pasaban a mi lado mientras la esperaba. Nos cagamos de risa. Entre ponernos mas o menos al día con lo que a nuestra vida había pasado, me hizo otra pregunta: ¿Por qué tienes esa necesidad de escribir canciones? lo cual traduje a ¿Cuál es mi pedo con la necedad de seguir haciendo rolas pop?. Antes de contarles que le respondí, les voy a contar una anécdota nada agradable, que no ha sido la primera, y por supuesto no será la última en ese sentido: hace unos días en Grindr un perfil anónimo de 24 años de edad me increpó diciéndome que era yo un ridículo haciendo mis canciones de chavorruco, que debería buscarme un trabajo de verdad y dejar de chichifear. Mi respuesta fue agradecerle amablemente su preocupación por la dirección de mi vida. Dichas críticas terminan valiéndome madre porque sigo en la necedad-necesidad de seguir haciendo música de chavorruco, es la música que me gusta y es mi pedo. Y claro que se vale que a la gente no le guste lo que hago, hombre, chido por y para todos, no hay tos. Sin embargo, al igual que la pregunta genuina de mi amiga, me hacen preguntarme porqué hago lo que hago. Si han seguido hasta aquí, continuemos por partes: Efectivamente, soy un chavorruco de 43 años de edad que hace rolas punchis-punchis (por decirlo de algún modo) por lo que su intento de ofensa es más bien una mera descripción de lo que hago, no offense taken. Cuando comencé a escribir mis rolas porque tuve en mis manos los medios (no hace muchos años) sabía que quería hacer música pop, y hablar de mi experiencia como joto provinciano. Claro, el pop lo que busca es ser digerible, y por eso me gusta, me gustan las rolas que puedo cantar y bailar, y mis gustos puedo decir que son muy amplios (con y sin albur). Sigo escribiendo rolas, y sigo invirtiendo en ello no porque me sea redituable económicamente, pero personalmente ha sido una de las experiencias más satisfactorias, sobre todo porque yo creo que (No, no, no esa mamada de perseguir tus sueños, no) debes luchar por hacer lo que se te peguen los huevos sin que nadie diga lo que debes o no debes hacer con tu vida, mientras no cometas crímenes contra la humanidad (contra las buenas costumbres, si). Hago rolas pop para expresar lo que me pasa en la vida, y a veces lo que alcanzo a observar, y ciertamente, siento una necesidad de crear y un placer cuando el proceso creativo termina. No siempre estoy contento con los resultados, pero se que es un aprendizaje. ¿Que lo inicié muy tarde? ¿Según quien?. 42Desde que inicié esta idea sabía que iba a ser criticado desde muchos frentes, y lo he sido: por joto, por ruco, por decir lo que digo en mis rolas, y por usar música pop, supe a lo que le tiraba y me aventé, así que aguanto los putazos lo más que puedo y sigo con mi vida. A pesar de todo soy un tipo conservador personalmente, pero no creo que nadie tenga el derecho de decirle a los demás que hacer para “verse mejor” en su pasar por la vida, y yo trato de no hacerlo. El pop no es propiedad de nadie. Yo no soy propiedad de nadie, así que a chingar a su madre y oigan mis rolas, vayan a mis chows, y cómprenme un disco cabrones y cabronas. Gracias por su atención.

Cogiendo con otros

Parece ser que nuestra primera reacción al rechazo es rechazar a los otros de manera defensiva, antes de que alguien me diga que no me quiere a su lado, se lo digo yo. Juan Gabriel lo decía en una canción: “Para acabar con las traiciones debes decir adiós primero, como yo”. Yo creo que el sexo, el amor, el sexo con amor y el sexo sin amor, al igual que muchas otras actividades humanas, son expresiones que pueden ser exquisitas o nada agradables (El amor pareciera que no debiera ser más que agradable, pero las muchas formas de como lo vivimos creo que pueden llegar a no serlo), y mucho depende, claro está de muchos factores que tienen que ver con nuestra paradójica humanidad. De regreso de la hermosa Guadalajara, mi ahora esposo y yo, veníamos comentando las experiencias en el viaje, y por supuesto entre ellas las vividas en un sauna que amamos visitar cada vez que estamos por allá. Y al ver de pronto nuestros mecanismos de defensa frente al rechazo me asaltó una idea, unida ésta a una fotografía parte de una exposición en el Hospicio Cabañas de la misma ciudad: Un espectacular que decía “¿Te sientes solo? visita nuestro sitio web de citas”, dicho espectacular estaba sobre un edificio que estaba abarrotado de personas. Creo que nuestra condición humana es paradójica siempre (sé que no descubro el hilo negro, pero cuando uno piensa esas cosas, cuando te “das cuenta”, parecen cobrar otros matices que no tenían antes para uno mismo) porque necesitamos vivir en números grandes de poblaciones, pero a la vez no podemos llegar a conocer a muchas personas en nuestra vida. Cuando vives en un pueblo pequeño, la sensación de pertenencia (o de rechazo) se magnifica; en una ciudad grande, tu mundo se reduce a unas calles de la misma, no podemos abarcar tanto en nuestra experiencia. Uno de los amantes furtivos de ese sauna me contó del aburrimiento que llegó a sentir en el sauna de su ciudad porque ya conocía a todos. Y eso es lo paradójico. Nuestra naturaleza, nuestra construcción cultural sobre esa naturaleza hace que seamos un laberinto que muchas veces ni siquiera el dueño del mismo llega a conocer a fondo. Pero nos aburre la sensación de creer que conocemos a todos en un determinado lugar y momento. Creo yo que es otro mecanismo de defensa frente al rechazo que puedo llegar a sentir, y entonces yo rechazo al mundo antes. Pero he aquí el otro problema, somos seres sociales (trilladísimo, lo sé, pero no sé otro modo de poder pensarlo) y necesitamos conocer a otro, a otros, para conocernos a nosotros en parte, para sentirnos parte de algo, para tratar de escapar de la conciencia humana de estar aquí, estar con otros y sentirse ineludiblemente separado de los demás. Y a veces añoramos esas épocas doradas donde se hacían cosas grandes: pirámides, esculturas enormes, obras que parecen a la distancia abarcar a toda una porción de humanidad. ¿No estamos en ese crecimiento dónde nos damos cuenta que esas obras se hacían a través de la supresión de los otros pensamientos, las otras soledades, los otros en fin, para poder llegar a ser? ¿No será al final la aceptación de la ineludible soledad personal, a lo que siempre queremos escapar, una de las respuestas? ¿No será el perder el miedo de asomarnos al abismo del otro, sabiendo que jamás podré reducirme o desintegrarme en ello, otra de las respuestas? Y eso me pasa por la cabeza cuando tengo sexo con otras personas. Chingón.

Jorge Rubio.

SEX-TO

Hoy lloré…

No soy un tipo de muchas lágrimas después de la escuela primaria,

antes de ella siempre fui un llorón…

Después no paraba de reír, el doctor dice que por eso soy cantante… hice pulmones.

Hoy lloré… No fue un llanto largo…

De hecho la circunstancia fue distinta y familiar a la vez… me ha pasado un par de veces antes…  cuando era un adolescente..

Familiar porque pasó después de eyacular…

veía porno, y me masturbaba…

Seguro tuvo que ver con esta reacción en mi piel que hace que se inflame… y también llore… el dermatólogo me explicó la etimología: piel que llora… es solo una parte de mi piel, pero, me hace sentir inseguro… no quiero desnudarme frente a nadie… no quiero que nadie vea mi piel que llora… no es algo contagioso… de hecho, volvió a salir por el estrés en el que estuve la semana pasada… estoy seguro…

Y entonces me desnudé en mi cuarto, y comencé a ver a dos hombres dándose con todo… y cambie de escena unas cinco o seis veces… eyaculé… y sentí mi desnudez… y lloré…

Cuando era adolescente lloraba de culpa, porque fantaseaba con penes…

Esta vez no fue así… tan igual y tan distinto…

Lloré mientras eyaculaba… no había dolor corporal… pero dolía.

Soneto

Cubierto está mi cuerpo de preguntas

De asomos de dudar eternamente

de ocasos de verdades incipientes

de vástagos de incertidumbres nulas

 

Así es que lo encamino hacia la gruta

en donde dejo el habito que miente

que dice lo que quiere ver la gente

y vuelvo a ser un hombre y una puta

 

Y solo ahí descubro las verdades

de algunas otras almas desbocadas

rezando juntos unos pocos salves

 

Y solo entre unas piernas calcinadas

bailando al son de otras mudas claves

mis manos no se sienten maniatadas

 

Jorge Rubio. Junio. 2017